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  • Nicolas de la Plaza

El famoso Fake News del intercambio de información financiera con E.E.U.U.

El protocolo CRS (Common Reporting Standard) implica el intercambio de balances entre las entidades financieras y las agencias fiscales de los países inscriptos en ese protocolo.


Para llevarlo a la práctica, un banco, un fondo de inversión, una casa de bolsa o cualquier entidad regulada estatalmente con manejo de fondos tiene la obligación de reportar una vez por año el balance de sus clientes no-residentes en ese país a la agencia fiscal de donde esos no-residentes sean residentes fiscales.




Yendo a un ejemplo especifico: si un banco suizo tiene una cuenta corriente de un ciudadano italiano, el banco suizo todos los años recaba el balance de su cliente y envía zipeado en un mail encriptado a la agencia fiscal italiana la siguiente información: el saldo inicial del ejercicio, el número total de ingresos, el número total de egresos y el saldo final. Recibido ese mail, la agencia fiscal italiana desencripta el mail y agrega el saldo final en el sistema a los fines de complementar la base imponible del italiano con residencia fiscal en Italia para el impuesto a las ganancias y/o al patrimonio.


Lo mismo alcanza, en el ejemplo de Suiza, si un italiano es beneficiario final (Ultimate Beneficiary Owner) de una estructura societaria con cuenta bancaria corporativa suiza. El reporte es el mismo, pero diversificado por la participación societaria del ciudadano italiano.


Lo mismo harán las entidades financieras italianas respecto a las cuentas a nombre de suizos no-residentes fiscales italianos. Por eso es un intercambio de información. Tiene que haber reciprocidad de las dos partes.



¿Por qué aclaro la obviedad de la reciprocidad hablando de intercambio? Porque los países que no están inscriptos en el protocolo CRS pueden recibir reportes de otros países, pero no reportar las cuentas de los residentes fiscales extranjeros con cuentas en entidades financieras de ese país.


Los países más relevantes que actualmente no están inscriptos en el protocolo CRS, por lo tanto, no intercambian información con el resto del mundo son: EEUU, Paraguay, Serbia, Ucrania y Armenia (Actualizado a Julio 2022). Es decir que, si bien estos países tienen sus propios mecanismos para obtener información financiera de sus residentes fiscales con cuentas en el extranjero, como FATCA en EEUU, no hay una reciprocidad de estos países hacia el resto del mundo.


Yendo al especifico caso de Argentina, en cada nueva asunción de autoridades se atemoriza a sus ciudadanos anunciando pactos exclusivos con EEUU de intercambio de información. En el flamante gobierno de Macri en 2016 durante el proceso de lanzamiento del blanqueo de capitales, complementaron el plan anunciando un supuesto acuerdo firmado y sellado con EEUU. Nada de eso ocurrió.


Mas cercano en el tiempo, con la asunción de Sergio Massa como “super ministro” de economía, anunciaron lo mismo. Una especie de acuerdo con IRS (la agencia fiscal estadounidense) donde se comprometía a informar de todas las cuentas de argentinos en EEUU. Nótese que además de ser una fake news, también hay un error en la sustancia de la amenaza, porque IRS no tiene información financiera de no-residentes sino las entidades financieras de EEUU y estas no tienen obligación de intercambiar porque EEUU no adscribe al protocolo. Y tampoco pueden proveer información unilateralmente porque violarían el secreto bancario, pasando a enmarcarse esa acción en un delito federal por fraude bancario, con penas largas de cárcel efectiva para los directores del banco que informó.




En conclusión, es esperable que ante cada gobierno nuevo se echen culpas del estado desfinanciado al “dinero en el exterior” y en ese momento se amenace con recibir información de EEUU (principalmente) para lograr eventuales blanqueos desesperados. La realidad es que EEUU para montarse en la aventura del protocolo CRS debe hacerlo por ley y la realidad que ni el Partido Demócrata tiene mayoría entre sus filas para ir hacia ese escenario (El partido Republicano siempre se opuso doctrinariamente). Y la razón es simplemente fáctica que ni siquiera toca lo ideológico: porque entrar en un intercambio global, implicaría el retiro de la gran mayoría de los fondos depositados en EEUU en cuestión de un par de meses, llevando a la ruina automática del sistema bancario junto a una devaluación catastrófica del dólar. Parecen datos más que razonables para continuar en el mismo sistema y no ponerlo en riesgo porque Massa o Macri tengan “amigos” en Washington.

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